La carne es débil (como bien dice la Biblia). De ahí que el ser humano se muestre tan indefenso ante la tentación; que en un momento determinado se arriesgue a convertir en "algo" lo que antes era un "todo", y todo por unos instantes de los que tal vez se arrepienta el resto de su vida...
Soy de ese tipo de personas que comete los mismos errores una vez tras otra, tropiezo con la misma piedra al menos cincuenta veces y, si bien es verdad que al principio intento rectificar estos errores, al cabo de un intervalo de tiempo no muy amplio vuelvo a caer. No sé si es un error de mi mente o simplemente que me gusta sufrir, lo único que sé es eso, que sufro, y ese sufrimiento me retiene, me aleja del mundo y de la realidad y no me permite concentrarme en otra cosa que no sea eso, el sufrimiento. Lo sé, es una putada y, probablemente cuando sea mayor recordaré estos asuntos y me reíre de lo imbécil que fui por rayarme por chorradas de ese tipo después de conocer lo que es de verdad la vida... Pero aún así, de cara a los estudios siempre intento pensar: ¡Bah! Mis estudios son lo primero y no voy a dejar que nada se interponga... Pero al final... ¿quién puede centrarse cien por cien en el estudio y mientras tanto olvidar su vida?
No sé ni el motivo por el que estoy escribiendo esto, quizás porque es la forma en la que me siento en este momento... Supuestamente esto es un "algo" que tengo que escribir para filosofía, pero tras ver algunas de las redacciones de mis compañeros, sobre toros, anorexia... (que por supuesto no creo que tengan nada de malo en absoluto) En definitiva, temas generales de la sociedad, me lo estoy replanteando, básicamente porque no sé si estoy preparada para que el profesor sepa tanto de mí...
En fin, al menos me he desahogado.